Checo Pérez afronta con optimismo su nueva etapa en la Fórmula 1 como piloto de Cadillac, un proyecto que arranca consciente de los retos que implica debutar en la parrilla. La escudería apostó por la experiencia del mexicano y de Valtteri Bottas para construir una base sólida, algo que Pérez valora tras vivir momentos complejos en Red Bull, donde incluso sintió tensiones internas.
Ahora, con el respaldo total de su equipo, Checo vuelve a enfrentarse a la llamada “guerra psicológica” del paddock. Apenas con un test en Barcelona, Esteban Ocon minimizó el potencial de Cadillac al colocarlo como el peor equipo de la parrilla, una estrategia de presión que Pérez reconoce como parte habitual del Gran Circo y que sabe manejar dentro y fuera de la pista.
La relación entre Checo y Ocon no es nueva ni sencilla. Ambos protagonizaron varios roces cuando coincidieron en Force India y Racing Point entre 2017 y 2018. Posteriormente, ya con Pérez en Red Bull, el francés dejó de ser un rival directo, aunque la rivalidad personal nunca terminó de apagarse.
Ahora, Ocon vuelve a la carga al ubicar a Cadillac y a sus pilotos en el fondo del clasificador, excluyéndolos de la pelea en la zona media. Sin embargo, con 15 años de experiencia en la F1, Checo entiende estas maniobras como parte del juego, confía en su fortaleza mental y sabe que esta batalla apenas comienza.


