Tras las pruebas de pretemporada en Barcelona y Bahréin, Cadillac continúa evaluando el monoplaza con el que debutará en el Gran Premio de Australia, donde competirán Sergio ‘Checo’ Pérez y Valtteri Bottas. El equipo estadounidense enfrenta un panorama incierto luego de unas jornadas que dejaron más interrogantes que certezas, justo cuando es crucial transformar los datos recopilados en mejoras concretas.
Con la entrada en vigor del nuevo reglamento, que da mayor protagonismo a la potencia eléctrica, el análisis técnico se ha vuelto más complejo. Checo Pérez señaló que la gestión de la energía será determinante en el arranque de la temporada en Melbourne, ya que las variaciones por vuelta han sido significativas, lo que obliga a entender a fondo el comportamiento del auto para aspirar a resultados competitivos.
“Creo que realmente es el aspecto de la energía, porque en este momento cada vuelta es diferente. Tenemos mucha variación, de medio segundo a un segundo en cada vuelta. Así que, entender eso, será la clave para dominar la parrilla, hacer más salidas y más procedimientos”, declaró a Motorsport.
El piloto mexicano también subrayó la importancia de obtener información detallada en todos los aspectos posibles, incluidas las paradas en boxes, fundamentales para un equipo que aún no ha podido profundizar en la puesta a punto del monoplaza. Para Cadillac, cada simulación y procedimiento representa una oportunidad de aprendizaje rumbo a su estreno oficial en la Fórmula 1.
Desde la dirección deportiva, Graeme Lowdon respaldó la postura de Pérez y coincidió en que la nueva unidad de potencia es una prioridad. No obstante, advirtió que, al tratarse de una escudería debutante, el reto es más amplio: además del rendimiento energético, deben afinar procesos básicos como las detenciones en pits, un elemento que podría marcar diferencias en su primera temporada.

