Italia volvió a tocar fondo al quedar fuera del Mundial 2026 tras caer en la repesca ante Bosnia y Herzegovina. El empate 1-1 derivó en una contundente derrota en penales (4-1), confirmando una crisis histórica que se extiende por casi dos décadas. La ‘Azzurra’ no solo acumula su tercera ausencia consecutiva en Copas del Mundo, sino que agrava una de las peores etapas de su historia.
⏱️ 𝐑𝐈𝐒𝐔𝐋𝐓𝐀𝐓𝐎 𝐅𝐈𝐍𝐀𝐋𝐄
— Nazionale Italiana ⭐️⭐️⭐️⭐️ (@Azzurri) March 31, 2026
🇧🇦🇮🇹 #BosniaItalia 1-1 (5-2 d.c.r.)
15’ #Kean; 79’ Tabakovic#Nazionale #Azzurri #VivoAzzurro pic.twitter.com/NSipsUQdrj
El golpe es inédito para una selección cuatro veces campeona del mundo. Desde su última participación en Brasil 2014, Italia no ha logrado siquiera competir en una fase final, y no supera la fase de grupos desde que fue campeona en 2006. Esta nueva eliminación profundiza el declive de un sistema futbolístico que contrasta con el éxito de otros deportes en el país.
A pesar de contar con figuras consolidadas, el peso de la presión volvió a ser determinante. Los fracasos previos en repescas y el recuerdo constante de las eliminaciones terminaron por afectar al equipo, incluso tras el título de la Eurocopa 2021. La derrota ante Bosnia, jugando con un hombre menos gran parte del partido, dejó en evidencia un equipo bloqueado mentalmente, mientras el proyecto de Gennaro Gattuso queda en entredicho.
Más allá de lo deportivo, el problema es estructural. La falta de oportunidades para jóvenes talentos, la dependencia de jugadores formados en el extranjero y las limitaciones económicas de los clubes —muchos sin estadios propios— reflejan un modelo que necesita una reforma urgente. Italia enfrenta ahora un largo proceso de reconstrucción, con la mira puesta en 2030 como la esperanza de salir de una crisis que ya parece crónica.

