La historia de la Selección Mexicana en las Copas del Mundo refleja una larga evolución ofensiva que contrasta con el impresionante ritmo goleador de Kylian Mbappé. Mientras el delantero francés alcanzó la cifra de 22 goles en apenas 22 partidos mundialistas, repartidos entre las ediciones de Rusia 2018, Qatar 2022 y el Mundial 2026, el Tricolor requirió prácticamente 96 años de historia para llegar a ese mismo número de anotaciones en la máxima competencia del fútbol internacional.
Desde su debut en Uruguay 1930, México ha participado en 18 Copas del Mundo, acumulando decenas de encuentros antes de alcanzar esa marca goleadora. A lo largo de los años, futbolistas como Luis Hernández, Javier “Chicharito” Hernández, Cuauhtémoc Blanco, Jared Borgetti y Raúl Jiménez han contribuido al historial ofensivo del combinado nacional, que ha construido sus registros de manera gradual y con generaciones distintas.
El contraste con Mbappé es notable. A sus 27 años, el atacante francés ya es considerado una de las grandes leyendas de los Mundiales gracias a una productividad sin precedentes. Su capacidad para marcar en todas las fases del torneo, incluyendo finales y partidos decisivos, le permitió convertirse en el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo, consolidando una carrera que sigue creciendo y que aún podría ampliarse en futuras ediciones.
La comparación pone en perspectiva la dimensión del logro del delantero francés y evidencia la diferencia entre el rendimiento individual de una figura histórica y la trayectoria colectiva de una selección con amplia tradición mundialista. Mientras México continúa incrementando su legado en las Copas del Mundo, Mbappé ya reescribió los libros de historia con una marca que parecía inalcanzable y que lo coloca entre los futbolistas más importantes que ha visto el torneo.


