La FIFA enfrenta una de las mayores crisis internas de los últimos años tras la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de los asesores más cercanos del presidente Gianni Infantino. El exdirigente del futbol estadounidense dejó su cargo en señal de protesta por el proyecto que busca comercializar una participación de los derechos del Mundial mediante una nueva estructura empresarial, una iniciativa que ha generado fuertes críticas dentro del organismo. La dimisión representa un duro golpe para el máximo ente del futbol a menos de un año de la Copa del Mundo 2026.
De acuerdo con la información difundida este viernes, la propuesta contempla la creación de una filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), valuada en aproximadamente 20 mil millones de dólares, de la cual inversionistas privados podrían adquirir hasta un 20 por ciento. Cordeiro calificó el plan como “un mal negocio para el futbol”, al considerar que compromete el activo más valioso de la FIFA a cambio de beneficios financieros de corto plazo, además de cuestionar la falta de transparencia en el proceso.
La controversia ha provocado un creciente rechazo entre diversas federaciones y confederaciones internacionales. Organismos como la UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol (AFC) han expresado su preocupación por el impacto que tendría la entrada de capital privado en la gestión de las principales competencias organizadas por la FIFA. El debate también ha intensificado las críticas hacia el liderazgo de Gianni Infantino, quien deberá buscar el respaldo de las 211 asociaciones miembro antes de que la iniciativa pueda avanzar.
La salida de Carlos Cordeiro no solo evidencia las divisiones dentro de la FIFA, sino que también abre un nuevo capítulo de incertidumbre en torno al futuro comercial del Mundial. Mientras el organismo defiende que el proyecto permitiría generar mayores recursos para el desarrollo global del futbol, sus detractores sostienen que no existe una necesidad financiera que justifique ceder parte del control del torneo más importante del planeta. La resolución de este conflicto podría marcar el rumbo de la FIFA y del modelo de negocio del futbol internacional en los próximos años.


