La continuidad de Gianni Infantino como presidente de la FIFA atraviesa uno de sus momentos más complicados. Luego de la controversia provocada por el proyecto FIFA Forward Enterprise, que planteaba vender parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo y otros torneos a inversionistas privados, la UEFA analiza impulsar una moción de censura para remover al dirigente suizo. Aunque la iniciativa fue retirada, el impacto político dentro del organismo internacional continúa creciendo.
UEFA welcomes FIFA’s withdrawal of plans to sell a stake in the World Cup
— UEFA (@UEFA) August 1, 2026
UEFA pierde la confianza en la gestión de Infantino
Según informó The Telegraph, las 55 asociaciones miembro de la UEFA están dispuestas a respaldar una votación de censura si Infantino decide mantenerse en el cargo. Para activar el proceso formal se requiere el apoyo de al menos 43 federaciones, una cifra que el organismo europeo considera alcanzable. La UEFA sostiene que la propuesta de privatización dañó la credibilidad de la FIFA y evidenció la necesidad de una gobernanza más transparente.
Rechazo interno y nuevas críticas al presidente de la FIFA
La oposición al proyecto no solo surgió desde Europa. Dentro de la propia FIFA también hubo fuertes cuestionamientos, con empleados que calificaron la iniciativa como un intento de afectar la esencia del futbol. A ello se sumó la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores de Infantino, un movimiento que fue interpretado como una muestra del creciente desacuerdo con la estrategia de abrir los torneos más importantes del organismo a capital privado.
El futuro de Gianni Infantino queda en duda
La posible moción de censura representa un nuevo golpe para un mandato que ya venía marcado por diversas polémicas relacionadas con el Mundial 2026, incluyendo decisiones institucionales y cuestionamientos por su relación con figuras políticas. La UEFA reiteró que no respaldará proyectos que comprometan la integridad del futbol, por lo que el futuro de Gianni Infantino al frente de la FIFA dependerá del respaldo que aún conserve entre las federaciones miembro.


