El FC Barcelona ha dado un paso importante en su intento por fichar a Rodri, uno de los mediocampistas más cotizados del fútbol europeo. Tras recibir el visto bueno del internacional español para iniciar conversaciones, la directiva blaugrana presentó una primera oferta al Manchester City con la intención de concretar una de las incorporaciones más ambiciosas del mercado de fichajes. El club inglés valora al jugador en alrededor de 65 millones de euros, una cifra que el conjunto catalán busca alcanzar mediante distintas fórmulas económicas.
Manchester City rechaza la primera propuesta azulgrana
De acuerdo con información de Sky Sport, el Manchester City rechazó la oferta inicial del Barcelona, compuesta por cerca de 50 millones de euros fijos más 10 millones en variables. La entidad inglesa considera que la propuesta aún está lejos de sus pretensiones económicas. Sin embargo, desde Barcelona mantienen el optimismo y analizan presentar una nueva oferta en los próximos días, ya que tanto el club como el futbolista desean resolver la operación lo antes posible para evitar una negociación prolongada.
El proyecto deportivo azulgrana contempla ofrecer a Rodri un contrato de cuatro temporadas, con un salario estimado de 15 millones de euros netos por campaña, situándolo entre los jugadores mejor remunerados de la plantilla. Además, su adaptación al equipo sería prácticamente inmediata gracias a la excelente relación que mantiene con varios futbolistas del Barcelona, como Lamine Yamal, Pedri, Gavi, Fermín López, Pau Cubarsí y Ferran Torres, compañeros habituales en la Selección de España.
La posible llegada de Rodri sería considerada un salto de calidad para el Barcelona, especialmente en competiciones de alto nivel como la UEFA Champions League. Su experiencia, liderazgo y capacidad para controlar el ritmo del juego coinciden con el perfil solicitado por Hansi Flick, quien ha insistido en rodear a los jóvenes talentos del club con futbolistas consolidados. Además, las palabras de admiración que Rodri dedicó a Lamine Yamal tras ganar el Balón de Oro fortalecieron la conexión con el entorno culé, alimentando la sensación de que su incorporación encajaría de manera natural tanto dentro como fuera del campo.


