El mundo del deporte también está inmerso en Halloween (por acá te dejamos algunos disfraces). No sólo con jugadas de miedo por lo bien o lo mal que se realizaron, sino con apodos de algunos deportistas que aunque no lo hicieron de la mejor manera, quedaron en la historia solo por eso.
Hirving ‘Chucky’ Lozano: Su apodo se lo gano ya que cuentan que era muy “travieso” y le gustaba asustar a sus compañeros. Es por eso que se ganó el mote de un muñeco diabólico.
Alexandro ‘Monstruo’ Álvarez: Le pusieron así por una reacción alérgica cuando se encontraba en las Fuerzas Básicas del Necaxa. Es decir, cuando apenas comenzaba su carrera en el futbol mexicano.
José Saturnino Cardozo ‘El Diablo Mayor’: Los Diablos Rojos del Toluca y como se convirtió en uno de los ídolos o máximos goleadores, fue nombrado como ‘El Diablo Mayor’.
Jesús Alfonso Escoboza ‘La Parka’: No sólo fue el sobrenombre sino también el disfraz que simula los huesos de un esqueleto y la máscara, la cara de calavera para dar miedo.
Juan Sebastián Verón ‘La Brujita’: Hijo de Juan Ramón Verón, a quien llegaron ‘La Brujita’ por su parecido a la coloquial imagen de Halloween, Juan Sebastián fue nombrado igual.
Julio Gómez ‘La Momia’: Este sobrenombre nació en el Mundial Sub-17 del 2011 cuando México le remontó a Alemania, el futbolista tricolor salió por un choque de cabezas y regresó al campo con una venda en la cabeza, para ser el héroe del Tri.
Marco Antonio ‘Fantasma’ Figueroa: Este es quizá uno de los apodos más crueles que hay en el deporte. Le decían el ‘Fantasma’ porque a su llegada al futbol mexicano “nadie lo conocía”.
Luis Antonio ‘El Cadáver’ Valdés: Seguro que no te acuerdas mucho de él y tampoco de su paso por la Selección Mexicana. Su apodo se lo ganó únicamente por su apariencia. Es decir, por ser tan delgado que fue comparado con un cadáver.
Marco Antonio Rodríguez ‘Chiquidrácula’ o ‘Chiquimarco’: Seguro que sí te acuerdas de él sacando dos tarjetas amarillas al mismo tiempo. Pues esa ‘salvajada’, además del parecido que tiene con el personaje de Carlos Espejel, le hizo merecedor de uno de los apodos más famosos y recordados en el futbol mexicano.
The Undertaker: Un regreso épico a la WWE que marcó la entrada de uno de los luchadores más reconocidos. Su tradicional y tenebrosa entrada, además de sus populares luchas de ataúd lo convirtieron en un ícono.