La Federación Internacional del Automóvil (FIA) encendió las alarmas por altas temperaturas de cara al Gran Premio de Estados Unidos en Austin, Texas, tras recibir reportes que anticipan más de 33°C durante el fin de semana.
El director de carrera, Rui Marques, confirmó la activación del “dispositivo de riesgo por calor”, una medida que busca proteger la salud de los pilotos después de experiencias extremas como la del GP de Catar 2023, donde varios necesitaron atención médica por deshidratación y agotamiento.
De acuerdo con las previsiones, se esperan 33°C el viernes, 34°C el sábado para la carrera sprint y 31°C el domingo durante el GP.
La FIA ya tiene planeado imponer el uso obligatorio del chaleco refrigerante en 2026, aunque algunos pilotos —como Max Verstappen— se oponen a la medida. “Debería ser opcional. Es una cuestión de sensaciones y seguridad personal”, declaró el neerlandés.
Por ahora, los monoplazas deberán instalar el sistema de refrigeración este fin de semana, aunque los pilotos no estarán obligados a usarlo. En su lugar, deberán añadir un lastre de 0.5 kg para evitar ventajas de peso.
El calor vuelve a ser protagonista en la Fórmula 1, y Austin se prepara para un fin de semana donde la resistencia física será tan importante como la velocidad.