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Sin miedo a la estafeta: Cruz quiere ser el nuevo rostro del boxeo mexicano

Fiel a su estilo hermético, Pitbull evita revelar estrategias, mientras Roach presume poder noquearlo.

A un día del pesaje, Isaac “Pitbull” Cruz luce lejos del sufrimiento habitual de un peleador en vísperas de la báscula. Relajado, de semblante fresco y sin señales de desgaste, el mexicano llega a su compromiso ante Lamont Roach con la tranquilidad de quien domina la categoría. En su quinto pleito como superligero, asegura que la experiencia y madurez lo tienen en total sintonía física y mental.

“Estoy seguro que soy muy diferente a todos los boxeadores mexicanos o de otra nacionalidad que ha enfrentado. Yo soy quien le va a dar el mayor problema en su carrera”, sentencia.

Fiel a su estilo hermético, Pitbull evita revelar estrategias, mientras Roach presume poder noquearlo. Cruz responde con firmeza: “Todos dicen que me van a noquear, vamos a ver si es cierto”. El estadounidense llega tras un controvertido empate con Gervonta Davis, pero el mexicano confía en ser “el mayor problema” al que Roach se haya enfrentado. Su plan: ganar round por round y, si aparece el nocaut, mejor para el espectáculo.

Con un triunfo contundente, Cruz se acercaría a su objetivo mayor: unificar el título superligero. Roach es el último obstáculo antes de abrir la puerta a nombres como Teófimo López, Shakur Stevenson, Richardson Hitchins o Gary Russell. El nocaut sobre Rolly Romero aún resuena y un impacto similar este sábado podría catapultarlo de inmediato.

Sobre la posibilidad de convertirse en el nuevo referente del boxeo mexicano tras la era de Canelo Álvarez, Pitbull no se intimida. Reconoce su potencial, pero asegura que su enfoque está en su familia y en trabajar día a día. “La gente decide quién toma la estafeta; yo haré que mi trabajo hable por mí”, sentencia el peleador que quiere ser la próxima cara del pugilismo nacional.

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