Seattle Seahawks se proclamó campeón del Super Bowl LX tras imponerse 29-13 a los New England Patriots en un duelo que confirmó su condición de favorito. La franquicia de Seattle dominó el ritmo del partido y terminó por adueñarse del título, desbancando a los Philadelphia Eagles como monarcas de la NFL.
La gran figura de la noche fue Kenneth Walker III, quien se llevó el premio al Jugador Más Valioso. El corredor nacido en Tennessee rompió una sequía de casi tres décadas, al convertirse en el primer running back en ganar el MVP del Super Bowl desde Terrell Davis en 1998.
Walker fue una auténtica pesadilla para la defensa de New England. Sumó 27 acarreos para 135 yardas, siendo pieza clave en la ofensiva de Seattle. Aunque estuvo cerca de coronar su actuación con un touchdown en el último cuarto, un castigo anuló su anotación.
Más allá del ataque, la defensiva de los Seahawks jugó un papel determinante al presionar constantemente a Drake Maye y limitar las opciones ofensivas de los Patriots. New England se mantuvo en el juego gracias a su defensa y a varios goles de campo, pero su intento de reacción en el cierre ya no fue suficiente para evitar la coronación de Seattle.


