La Donald Trump y la Casa Blanca buscan que la FIFA adopte lineamientos similares a los del Comité Olímpico Internacional, que recientemente aprobó una nueva política de elegibilidad. Esta normativa, pensada rumbo a Los Ángeles 2028, impediría la participación de atletas transgénero en competencias femeniles.
El gobierno estadounidense pretende que el futbol internacional siga esa misma línea, promoviendo que se prohíba a jugadoras transgénero competir en el futbol profesional femenino. De acuerdo con The Athletic, esta postura ha frenado decisiones clave relacionadas con el desarrollo del futbol femenil a nivel global.
Uno de los efectos más relevantes es el retraso en la aprobación de la candidatura conjunta para el Mundial Femenino de 2031, impulsada por México, Estados Unidos, Costa Rica y Jamaica. Aunque se esperaba luz verde a finales de abril, la FIFA pospuso la decisión hasta una fecha posterior en el año.
El principal obstáculo ha sido que Estados Unidos no ha entregado garantías esenciales para el proceso, como compromisos en temas de visados, impuestos y seguridad. Según fuentes cercanas, estas condiciones no se han cumplido porque el gobierno prioriza que primero se establezca la exclusión de jugadoras transgénero en dicho torneo.


