La Fórmula 1 ya analiza posibles ajustes al reglamento de 2026 tras el arranque de temporada, marcado por el impacto de los nuevos monoplazas. Se realizará la primera de tres reuniones clave en las que se evaluarán cambios a una normativa que ha generado opiniones divididas dentro del paddock.
El principal punto de debate gira en torno al nuevo sistema híbrido con reparto de potencia 50-50 entre combustión y energía eléctrica. Este modelo ha obligado a los pilotos a adoptar estrategias como el “lift and coast” para gestionar la batería, lo que ha transformado el estilo de conducción. Aunque ha favorecido más adelantamientos y carreras dinámicas, también ha sido duramente criticado por alterar la esencia de la competencia.
Voces importantes del deporte han mostrado posturas encontradas. Mientras pilotos como Max Verstappen, Lando Norris y Fernando Alonso cuestionan el protagonismo de la energía eléctrica en el rendimiento, Lewis Hamilton respalda el nuevo formato, asegurando que ofrece una competencia más interesante. En contraste, la FIA y directivos de la categoría defienden que los cambios han sido bien recibidos por los aficionados.
A corto plazo, no se esperan modificaciones drásticas, pero sí ajustes puntuales enfocados en mejorar la clasificación, reducir el efecto del “super-clipping” y atender temas de seguridad tras incidentes recientes. Las decisiones finales se tomarán antes del Gran Premio de Miami, mientras la categoría continúa evaluando si será necesario aplicar cambios más profundos de cara a 2027.


