El Clásico Nacional no entiende de puntos ni de estadísticas: se juega como una final y lo que está en juego es el honor. Este sábado 13 de septiembre, América y Chivas volverán a encender la pasión de un duelo histórico que divide al futbol mexicano.
Las realidades, sin embargo, no pueden ser más opuestas. América presume un proyecto sólido, con títulos recientes y un tricampeonato que lo coloca en la cima con 16 ligas. Chivas, en contraste, arrastra la inconsistencia, sin campeonato desde 2017 y con apenas 12 estrellas en su historia.
El recuerdo duele en Guadalajara. Para encontrar la última goleada rojiblanca hay que remontarse a 1996, cuando en el Jalisco las Chivas aplastaron 5-0 al América con goles de Ramón Ramírez, Sergio Pacheco, Gabriel García (2) y Paulo César “Tilón” Chávez. Desde entonces, han pasado 29 años sin que el Rebaño viva una noche de gloria semejante.
El presente favorece a las Águilas. En los últimos años han castigado con fuerza a su acérrimo rival: un 4-0 en Concacaf en marzo de 2024, otro 4-0 en liga en 2023, además de victorias contundentes como el 2-4 en el Akron ese mismo año y goleadas históricas en 2019 y 2014.
El peso de la historia recae en Chivas, que busca dar un golpe de autoridad ante un América que no perdona. Una vez más, el Clásico Nacional promete emociones al límite, porque aquí no se juega un partido: se juega el orgullo eterno.


