Hansi Flick apostó fuerte por Pedro “Dro” Fernández desde su llegada al banquillo del Barcelona, dándole protagonismo en la pretemporada, su debut en LaLiga y su primera titularidad en la Champions League. Sin embargo, pese a la confianza inicial, el joven centrocampista de 18 años tomó la inesperada decisión de dejar el club en busca de mayor continuidad, una elección que sorprendió y sacudió al entorno azulgrana.
El traspaso de Dro al Paris Saint-Germain se confirmó esta semana, con el club francés pagando incluso por encima de su cláusula de rescisión, fijada en 6 millones de euros. Esta cifra impidió al Barça frenar su salida y generó aún más molestia por la intervención de Luis Enrique, actual técnico del PSG y figura histórica del club catalán, cercano al entorno del jugador.
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Le numéro 2️⃣7️⃣ pour Dro ! ✅ pic.twitter.com/YYtrb2UStG
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La decisión provocó un visible enfado en Flick, quien dejó entrever su decepción en rueda de prensa al recalcar que solo quiere futbolistas comprometidos al cien por ciento con el Barça. Según fuentes del club, el técnico pidió a Dro que reconsiderara su postura, pero el jugador ratificó su decisión, asegurando que respondía exclusivamente a motivos deportivos. Tras ello, Flick lo apartó del primer equipo y pasó a entrenar en solitario hasta cerrarse su fichaje.
Desde el entorno del futbolista se argumenta que su progresión estaba bloqueada por la falta de minutos y por un sistema táctico que no se ajustaba a sus mejores cualidades. Con apenas 149 minutos disputados y competencia directa con jugadores consolidados, Dro sintió que su desarrollo sería más rápido fuera del Barça. Tras varias conversaciones con Luis Enrique, el PSG terminó de convencerlo, pese al interés previo de otros grandes clubes europeos.
Dro se marcha tras apenas cinco partidos oficiales, convertido en una de las joyas más prometedoras de La Masia en los últimos años. Comparado por entrenadores y exfutbolistas con figuras como Iniesta, Thiago o incluso Kaká, su futuro aún está por escribirse. Para el Barça, su salida supone una pérdida sensible; para el PSG, la apuesta por un talento joven cuyo potencial ilusiona al fútbol europeo.